Suelo Pélvico: ¿Qué es y por qué es tan importante cuidarlo?

febrero 29, 2016 - by admin - in Fisioterapia, Noticias

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El suelo pélvico es la estructura muscular y ligamentaria que sirve de apoyo y sostén a los órganos pélvicos, como la vejiga, el útero y el recto. Adquiere verdadera relevancia en las mujeres ya que se encuentra sometido a fuertes presiones sobretodo durante la gestación y durante el parto. 

Pero no solo las mujeres gestantes pueden sufrir problemas asociados a la laxitud del suelo pélvico, otras causas a parte del embarazo como la postura pueden propiciar prolapsos o perdidas de orina.

Aunque la afectación del suelo pélvico se asocia comunmente a las mujeres, los hombres intervenidos de prostata también pueden ver afectada la musculatura de la zona y precisar rehabilitación y entrenamiento para evitar perdidas de orina.

musculos_suelo_pelvicoComo ya hemos comentado, la función del suelo pélvico es la de ofrecer sosten a las visceras abdominales y controlar además los esfínteres que regulan la evacuación de la orina. Diversas causas como el sobrepeso, el embarazo o el parto pueden someter a dichos músculos a una fuerte presión continua que a menudo pude superar la resistencia muscular. Es entonces cuando pueden producirse prolapsos o incontinencia urinaria.

En numerosas ocasiones es la postura la que consigue sobrepasar la resistencia del suelo pélvico. Una postura anteriorizada con respecto al centro de gravedad produce distensión abdominal, aumento de la lordosis y anteversión pélvica lo que provoca que las vísceras abdominales estén peor colocadas frente al suelo pélvico y por tanto se produzca una desventaja mecánica.

La disfunción sexual es el trastorno más común por mujeres con patología de suelo pélvico, ya que cuatro de cada cinco de ellas presentan anorgasmia, dolor y sequedad vaginal debida a falta de tono muscular, alteraciones anatómicas o incontinencia de esfínteres. 

Un suelo pélvico deteriorado en las mujeres puede desembocar en un prolapso, esto quiere decir que alguna de las visceras descienda e incluso salga hacia el exterior debido a la incapacidad de la musculatura de sujetarlas correctamente.

Dependiendo de la viscera que prolapse podemos hablar de cistocele o uretrocele, cuando son las vejiga o la uretra, de rectocele o enterocele cuando el descenso es del recto o de los intestinos y de histerocele o prolapso uterino cuando es la matriz la que desciende. 

Alrededor del 50% de las mujeres que han tenido hijos desarrollan alguna forma de prolapso uterino en su vida. Es más común conforme las mujeres envejecen, particularmente en las que han pasado la menopausia. 

El prolapso uterino se corrige quirúrgicamente. Las opciones pueden ser desde una histerectomia (extracción del útero) hasta una sacrohisteropexia (suspensión del útero con una malla sintética) que conserva el útero.

En caso de histerectomía, la operación puede ir acompañada de sacrocolpopexia, en la que la cima de la vagina se une al hueso sacro.

Este prolapso viene acompañado muchas veces de otros síntomas como por ejemplo: Incontinencia urinaria de esfuerzo, Urgencia miccional, Incontinencia urinaria de urgencia, Incontinencia durante las relaciones sexuales, Poliaquiuria (muchas micciones diarias), Disuria (Dificultad para miccionar) e Infecciones urinarias de repetición.

Pero no todo esta perdido frente a un suelo pélvico deteriorado y no tenemos porque llegar a una situación de prolapso. Gracias a la fisioterapia podemos mantener un correcto tono muscular de nuestro suelo pévico y corregir problemas que hayamos empezado a sufrir. Podemos (y debemos) entrenar la correcta realización de una serie de ejercicios conocidos como los ejercicios de Kegel y debemos prestar atención al mantenimiento de una correcta postura, a todo ello nuestro equipo de KiddoSalud puede ayudarte y por supuesto también a realizar gimnasia abdominal hipopresiva. 

La fisioterapia está recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como primera línea de tratamiento en la incontinencia urinaria, incluso en aquellos casos que, de entrada, son quirúrgicos:

  • Por tratarse de un tratamiento conservador por excelencia.
  • Ser un tratamiento no invasivo, sin efectos secundarios y de bajo coste.
  • El enfoque funcional del paciente es global y el tratamiento también.
  • Requiere una buena motivación por parte del paciente y aunque los resultados no sean inmediatos, sí son más duraderos.
  • Además, no excluye otras opciones terapeúticas, ya sea antes, durante ó después del tratamiento fisioterápico.
  • Proporciona al paciente información sobre la patología, mejora su conocimiento corporal y su autoestima.
  • Puede aplicarse en cualquier etapa de la vida, si bien las expectativas funcionales no sean las mismas.

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