Linfedema: ¿Qué es? ¿Cómo se trata?

julio 28, 2016 - by admin - in Enfermería, Fisioterapia, Noticias

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El linfedema es una de las secuelas del cáncer más común padecido por mujeres de países desarrollados, el de mama. Se trata de una enfermedad fácil de diagnosticar, difícil de tratar e imposible de curar.

Pero, ¿Qué es un linfedema? Es la inflamación de alguna extremidad producida por un exceso de líquido intercelular entre la piel y el plano muscular, como consecuencia de un bloqueo en el drenaje normal del cuerpo.

Más del 25% de los casos de cáncer de mama padecen esta complicación como resultado de la aplicación de radioterapia o tras la extirpación de ganglios linfáticos.

Sin embargo, el cáncer no es la única causa que puede producirlo. Así puede estar relacionado con una infección e incluso tener origen hereditario.

La fisioterapia se ha convertido en una forma ecónomica, eficaz y poco invasiva para abordar el tratamiento del linfedema. Uno de los problemas que acompaña al linfedema es su tendencia a la cronificación una vez que ha aparecido y por eso se hace imprescindible la labor preventiva del fisioterapeuta, quien aplicará el tratamiento adecuado que evite en lo posible el surgimiento de esta complicación y contribuya, de este modo, a la normalización del día a día.

¿Qué síntomas presenta?

Hinchazón en brazos, piernas, hombros, manos y dedos o tórax. Además, puede presentarse dolor en las articulaciones o incapacidad de movimiento, así como celulitis infecciosas en las extremidades o debilidad en los miembros afectados. Cualquier síntoma debe ser revisado por su médico.

En casos de mujeres que se hayan sometido a un tratamiento contra el cáncer de mama, conocer la importancia de evitar ciertos hábitos, como realizar deportes de impacto, movimientos repetitivos y pesados o el uso de prendas ajustadas, es crucial.

¿Cómo tratar el linfedema?

El fisioterapeuta debe personalizar cada tratamiento en función de cada paciente tras haber realizado una exhaustiva anamnesis del mismo. Es prioritario identificar factores de riesgo y la causa que ha podido provocar la aparición del mismo para establecer un plan de cuidados y ejercicios que ayuden a solventar el problema.

Existen diferentes técnicas que a día de hoy se utilizan para tratar el linfedema, y que se aplicarán una vez conocidos los resultados de la exploración del estado y movilidad de la extremidad afectada. Entre ellas: el drenaje linfático manual (DLM), la presoterapia o el vendaje neuromuscular.

El DLM son una serie de maniobras manuales ejercidas sobre la piel de la extremidad afectada, por personal debidamente entrenado, con conocimiento de la anatomía y la fisiología linfática. En KiddoSalud contamos con un equipo de fisioterapeutas expertos y debidamente entrenados en esta y otras técnicas que pueden ayudarte a tratar de forma efectiva el linfedema. No dudes en ponerte en contacto con nosotros.

El fisioterapeuta debe ser capaz de establecer la secuencia, la presión, la duración y la intensidad de cada maniobra. Son manipulaciones de llamada, aspiración, captación y evacuación en las diferentes corrientes y estaciones linfáticas, para una movilización adecuada de la linfa, aumentando la capacidad de absorción de los linfáticos iniciales y precolectores, mejorando el transporte de la carga linfática y activando la función de linfangión; a su vez, estimulando la contracción de los colectores y derivando la linfa hacia los colectores funcionales. El DLM se basa en 4 técnicas: círculos estacionarios, movimientos rotatorios, técnicas de bombeo y técnicas de drenaje, las cuales están directamente relacionadas con el incremento de la motricidad del linfangión y de los enlaces de unión y linfáticos anastomóticos (vías latentes de drenaje); estimula la movilización de los líquidos intersticiales en la dirección del drenaje, con maniobras con frecuencia de 1 por segundo, con repeticiones de 5 a 7 por área.

El DLM es una técnica precisa, con maniobras específicas, rítmicas, con un contacto suave y gradual; es una técnica especializada con maniobras semicirculares, longitudinales, en brazalete, de ondulación y manipulaciones en círculos fijos, bombeos y giros etc… con una duración promedio de 20 minutos, con un ritmo de 12 maniobras por minuto, con una frecuencia determinada por la clínica y la respuesta terapéutica, desde dos sesiones diarias hasta 1 sesión, tres veces por semana, muy diferentes a las utilizadas en los centros de estética.

Todas las áreas del cuerpo que pueden estar comprometidas en el linfedema, tienen protocolos de manejo muy definidos, tanto del manejo integral inicial como del área corporal respectiva, buscando siempre los troncos linfáticos donde drenan las diferentes corrientes linfáticas superficiales y profundas del área correspondiente.

Otro de los tratamientos que pueden aplicarse al linfedema es el vendaje multicapa. La elastocompresión aumenta la presión intersticial para favorecer la reabsorción de las proteínas de alto peso molecular, facilita el transporte distal-proximal de los líquidos, activa la función del linfangión, incrementa el retorno venoso y es coadyuvante para mantener la continencia valvular, ejerce acción directa sobre las bombas impulso-aspirativas, con el aumento de la temperatura dérmica, activa a su vez el drenaje linfático. Es fundamental, con respecto a los vendajes, conocer y entender las diferentes características de los mismos en cuanto a extensibilidad, elongación, elasticidad y tensión, considerando si se trata de una pierna eumórfica o dismórfica. Es también importante determinar la forma y presión de la colocación de las diferentes capas de vendaje, bajo el concepto de la presión de trabajo y presión de reposo. Es de vital importancia conocer la manera precisa de aplicación de los vendajes, el sitio de anclaje inicial, la presión que se requiere en su aplicación de acuerdo con las necesidades del paciente (pueden ir desde 15mg de Hg hasta los 70mg de Hg). Los VMC se colocan siempre después de realizar una sesión de DLM.

El tratamiento del linfedema requiere cierto grado de compromiso por parte del paciente ya que una de las líneas de tratamiento más importante es la realización de una serie de ejercicios pautados que mejoraran la actividad muscular y favorece el drenaje de la circulación venolinfática a través de la contractura muscular.

Durante el proceso será fundamental mantener vigilado el grado de inflamación de la extremidad, así como implicar activamente, y en lo posible, a la persona afectada en su recuperación.

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