Artritis Reumatoide

marzo 14, 2016 - by admin - in Enfermería, Fisioterapia, Noticias

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La Artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad crónica de origen desconocido que afecta a varios órganos y sistemas. El signo más característico es la inflamación de la membrana sinovial de las articulaciones por acúmulo de líquido sinovial que se produce de manera persistente y que produce destrucción del cartílago articular formando erosiones en el hueso subcondral y por tanto produciendo deformidad articular, incapacidad funcional y discapacidad. En algunas ocasiones pueden presentarse manifestaciones extra-articulares que pueden afectar al pulmón, corazón…

La AR afecta comunmente a pequeñas articulaciones como los dedos de las manos de forma simétrica (excluyendo las articulaciones interfalángicas mas distales).

progresionRX En una primera fase el grado de inflamación y discapacidad van parejos mientras que en las pruebas radiológicas no se observan daños articulares. 

Según la enfermedad avanza, tal y como se puede ver en el gráfico, el daño articular evidenciado por pruebas radiológicas aumenta acompañado del aumento de discapacidad mientras que el grado de inflamación y dolor disminuye según la articulación se destruye.

fusionAREn una fase avanzada de la enfermedad las deformidades generadas son permanentes y los huesos pueden llegar a soldarse los unos con los otros desapareciendo por completo la articulación. Se crean contracturas en flexo de rodilla, desviaciones cubitales de los dedos de las manos, flexión fija de las articulaciones metacarpofalángicas con extensión o hiperextensión de las interfalángicas proximal y distal…

En cuanto al diagnóstico de la enfermedad no existe un único valor analítico que pueda determinar de forma inequívoca la presencia de la enfermedad.

Junto con la presencia de dolor e inflamación articular (sin causa traumatológica que lo justifique) podremos encontrar reactantes de fase aguda elevados como la velocidad de sedimentación (VSG), la ferritina y más concretamente la proteína C reactiva (PCR).  Estos reactantes son inespecíficos ya que también pueden verse elevados por otras causas como por ejemplo un proceso infeccioso.

Igualmente podremos encontrar en algunos casos la presencia de Factor Reumatoide Positivo y la presencia de péptidos citrulinados (marcador de peor pronóstico).

DAS_ARLa valoración por parte del personal sanitario entrenado incluirá una completa anamnesis, revisión de tratamiento habitual y la correcta adherencia al mismo (algo de extrema importancia para el buen control de la enfermedad), recuento articular, evaluación del dolor y la cumplimentación por parte del paciente de algunos cuestionarios validados (el más habitual en el caso de la AR es el HAQ).

Actualmente no existe un tratamiento curativo de la AR.

Esta patología debe abordarse desde un punto de vista multidisciplinar en el que muchos profesionales pueden o deben verse implicados: Reumatologos, médicos de atención primaria, enfermeros, fisioterapeutas, psicologos…

El objetivo principal del tratamento es frenar la progresión natural de la enfermedad, reducir o incluso hacer desaparecer el dolor y la inflamación y en general mantener la mejor calidad de vida y el mayor grado de autonomía por parte del paciente.

En el caso de la AR el tratamiento farmacológico habitual incluye el uso de anti-inflamatorios no esteroideos (AINES), fármacos modificadores de la enfermedad como el metotrexato, sales de oro, antimaláricos y los corticoides. La mayoría de estos tratamientos habituales traen consigo ciertos efectos secundarios algunos de ellos incomodos para el paciente y otros que obligan a un estrecho control por parte del personal sanitario. En los últimos años la aparición de los llamados fármacos biológicos han abierto todo un mundo de posibilidades terapéuticas y han supuesto una autentica revolución en el mundo de la reumatología consiguiendo practicamente alcanzar un grado de “baja actividad” o incluso de “remisión”.

Desde el punto de vista de la fisioterapia el objetivo es mantener el mayor grado del arco de movimiento articular mediante la realización de ejercicios concretos, reeducación postural y adiestramiento en ergonomía y protección articular.

La cirugía correctora se reserva para casos muy concretos en los que es preciso corregir la deformidad provocada por la evolución natural de la enfermedad para intentar, como ya hemos dicho anteriormente,  preservar la mayor autonomía del paciente. 

infografiaARkiddo

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